viernes, 24 de febrero de 2012

¿QUÉ ES LA LEY DEL TALIÓN? ¿POR QUÉ UN TEXTO TAN DURO? : Ex 21, 24.

El libro del Éxodo describe la naturaleza y la bondad del Señor: “Dios de amor y de gracia, rico en ternura y en fidelidad” (Ex 34, 6). Si Dios es amor y ternura ¿por qué aparecen en el AT textos tan alejados de la misericordia?: “Si resultare daño, darás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe” (Ex 21,24).

    Cuando deseamos comprender un texto bíblico, la primera tarea consiste en situarlo en el ambiente histórico donde se escribió. Mesopotamia era la región del Próximo Oriente donde mejor se compilaron las leyes. Han llegado hasta nosotros algunos de sus códigos legales; el más famoso es el “Código de Hamurabi” (1728-1686 a.C.). Las leyes asirias eran duras y crueles. Como señala una sentencia, un juez ordenó que un a ladrón le  cortaran cinco manos. El verdugo comenzó por cortarle ambas manos, y para completar las tres que aún quedaban, amputó las dos manos a su esposa y una a su hijo.

    Aunque las leyes del AT se inspiran en la legislación de Mesopotamia, presentan una diferencia importante. Israel confía en el amor de Dios, por eso al aplicar las leyes lo hace desde el horizonte de la misericordia. Cuando alguien, en una discusión, ha amputado la mano a su vecino, el AT sentencia que al agresor también le amputen una, pero no cinco como estipulaban las leyes asirias. Sin duda, el texto del AT sigue siendo duro (Ex 21,24), pero situado en su contexto y comparado con la fiereza de las leyes antiguas, aparece como una norma dotada de comprensión y equidad.

   Con el paso del tiempo, el pueblo hebreo fue adoptando una  interpretación más humana de las leyes. La sentencia del “ojo por ojo” dejó de entenderse desde el aspecto físico. Cuando alguien, en una disputa, arrancaba un ojo a otro, la sentencia no estipulaba que le sacaran otro a él, sino que el agresor compensara con su patrimonio a la persona herida.

    Aún así, Jesús transforma de raíz la idea anterior, pues afirma: “Al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra […] amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen” (Mt 6, 39.44). Jesús, sufriendo injustamente la cruz, gritó: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34). El NT está escrito con la letra del amor y de la gracia, por eso invita a vencer el mal practicando intensamente el bien, la única actitud que tiene futuro (Rom 12, 21).

                                                                                 Francesc Ramis Darder

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